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Críticas de Video

Bully

El 17 de octubre de 2009, Tyler Long de 17 años de edad se ahorcó. Años de intimidación puso un peso en su alma que ya no podía llevar. Su hermanito pequeño encontró su cuerpo en el armario.

"Siempre supe que sería víctima en algún momento en su vida", relata su padre, David, con remordimiento, al inicio del documental Bully. Aún así, ese conocimiento no vino con el poder para proteger a su hijo de las burlas.

En Educación Física siempre fue el último elegido y a veces sus compañeros le robaban su ropa cuando él se bañaba.

"Todavía creo que va a entrar por esa puerta", dice David con lágrimas en sus ojos. "Pero sé que no vendrá. Si hay un cielo, sé que Tyler está allí. Y todo lo que puedo hacer es tener fe en que podré verlo nuevamente.

Es una historia desgarradora.

Y sus raíces son profundas, ya que se estima que unos 13 millones de niños estadounidenses soportarán tormento físico o emocional en manos de compañeros este año, de acuerdo a estimaciones del Departamento de Educación. Al contar la historia emocional de Tyler, así como la de varias otras víctimas, el director de cine, Lee Hirsch pretende arrojar luz sobre la epidemia de abuso que tantos jóvenes sufren cada día. Y, quizás, al sugerir cómo nosotros como cultura podríamos empezar a ir más allá de un encogimiento de hombros indolentes y la trivial respuesta de "los niños siempre serán niños".

Bully entrelaza las narrativas de cinco jóvenes víctimas del abuso de los otros. Y el suicidio de Tyler no es sino uno de los dos de que trata de la película, la otra es la muerte Ty Smalley de 11 años. También nos presentan a Alex Libby, un callado joven de 12 años de edad que va para séptimo grado en Sioux City, Iowa; Kelby Johnson, una segura joven de 16 años en Tuttle, Oklahoma, quien fue condenada al ostracismo después de decir que es lesbiana; y Ja'Meya Jackson, de 14 años, del condado de Yazoo, Mississippi, quien se encuentra en serios problemas después de responder a matones llevando un arma cargada en el autobús un día.

Los Atacantes de Alex
Hirsch y su tripulación de cámara minimalista documentaron cada una de esas historias en el transcurso del año escolar 2009-10. En Sioux City, trabajaron intensamente con el distrito escolar local y de hecho grabaron algunas de las brutales burlas y la intimidación física que Alex Libby soportó.

"Voy a romperte tu manzana de Adán, lo que te matará," dice un matón. "Voy a matarte y pondré una escoba en tu trasero", dice otro.

Alex es también pinchado, golpeado y estrangulado.

En notas de producción de la película, Hirsch habla sobre cómo su equipo capturó estos hechos. "Los chicos habían estado intimidando a Alex por tanto tiempo, con tal impunidad, que no tenían ningún miedo a las consecuencias. Así que mientras la intimidación en cámara fue inicialmente sorprendente, las razones para ello pronto tenían sentido. También estuvimos rodando en la Canon 5D Mark II, que le parecía una cámara fotográfica a los chicos, por lo que muchos de ellos no estaban necesariamente conscientes de que estábamos realmente filmando un video. Porque pasamos mucho tiempo en la escuela, finalmente nos volvimos como invisibles entre ellos y pudimos presenciar cómo era un día muy típico. Dicho esto, creemos que la intimidación también fue mucho peor cuando la cámara no estuvo presente."

Hirsch observa también que la victimización de Alex finalmente cruzó una línea que obligó a los cineastas a involucrarse directamente. "Esto fué enormemente difícil", dice, "en parte porque había razones legales para no interceder físicamente. Pero lo que vimos en ese viaje final de autobús con Alex fue tan alarmante que se convirtió en un punto de ruptura para nosotros. Aunque fue una decisión difícil en el momento, decidimos traer pruebas de lo que estaba sucediendo a la escuela, al Departamento de Policía de la ciudad de Sioux y a los padres de Alex."

Los padres de Alex están sorprendidos al descubrir que la intimidación de su hijo es mucho peor que lo que él ha admitido, lo cual mueve a su papá a exhortar al niño a no permitirlo y, fundamentalmente, a contraatacar. "No puedes permitir que estas cosas pasen, porque otras personas comenzarán a verte como un saco de boxeo,", dice. "Nadie respeta un saco de boxeo".

¿La policía? La película ilustra cómo sus manos están atadas en gran medida hasta que pasa algo definitivamente criminal.

¿Los administradores de la escuela? Aparecen aquí como peligrosamente ingenuos y mayormente impotentes.

Kelby, Ja'Meya y Ty
Gran parte de la atención reciente sobre acoso escolar en los Estados Unidos ha llegado a raíz de los jóvenes suicidándose después de ser molestados por ser gay. Y al volver la cámara sobre la historia de Kelby Johnson, Hirsch ofrece una mirada a exactamente qué tipo de abusos podrían desencadenar un trágico fin. A diferencia de la historia de Alex, en el que vemos realmente el chico siendo intimidado, la historia de Kelby es contada por ella y su padre. Hablando sobre su experiencia como una lesbiana en un pequeño pueblo de Oklahoma, dice, "cada vez que alguien se acerca a quien es de la mínima manera diferente, se asegura de criticarlo." Kelby ha sido capaz de soportar el maltrato, se nos dice y se nos muestra, por el apoyo de unos cuantos amigos cercanos (incluyendo a su joven pareja, con quien Kelby anda abrazada).

Ella habla de sentarse en clase y ver que todo el mundo se aleje de ella. De niños que no quieren tocarla mientras practican deportes. De no ser acogida en la Iglesia ni en hogares. Ella habla de sus tres intentos de suicidio. Y de la vez que una camioneta la atropelló.

"Choqué contra el parabrisas", dice.

El padre de Kelby habla de crecer en escuela dominical y escuchar que la homosexualidad es un pecado. Entonces, dice, "tener una hija homosexual me ha hecho revaluar completamente quien y lo que soy como ser humano."

Hablemos de un tema filosófico y espiritual, desencadenado por la búsqueda espiritual del padre de Kelby: el abuso sufrido por Kelby es sencillamente inconcebible. Que ella haya experimentado parte de él en manos de los cristianos y la Iglesia debe romper nuestros corazones. Dicho esto, esta película destaca indirectamente la idea que nosotros podemos estar rápidamente alcanzando un punto cultural en el que es imposible expresar una convicción bíblica sobre el comportamiento homosexual sin ser etiquetado como un matón, simplemente por expresar esas convicciones. Bully no saca ventaja de esa tensión, pero nos obligan todos a lidiar con ella.

Mientras tanto, en Mississippi, Ja'Meya Jackson de 14 años y su madre están intentando enfrentarse a una decisión espontánea, llena de consecuencias que Ja'meya hizo un día. Cansada de ser intimidada en el bus, roba el arma cargada de su madre y apunta a sus torturadores. Los estudiantes la desarman (tomas que vemos desde la cámara de seguridad del bus) y ella es acusada de 22 cargos por peligro temerario y 22 cargos de secuestro, cargos que podrían costarle "cientos de años" en la cárcel, de acuerdo con un oficial de policía.

Mientras los amigos de su horrorizada madre se reúnen para orar, Ja'Meya se va a la Corte para recibir la decisión del juez en el caso de una víctima de acoso escolar que decidió pagar con acoso.

Cuando Bully se mueve lentamente hacia su final, la cámara de Hirsch también nos da una visión desgarradora del duelo de Kirk y Laura Smalley al asistir al funeral de su hijo, Ty. "Nosotros lo cobijaremos una vez más," Kirk dice al caminar al funeral, "y lo pondremos en la cama".

Pero la tragedia de la muerte de Ty también abre el camino a un mensaje de esperanza y cambio en la conclusión de la película. Movidos a hacer algo después de perder a su hijo, Kirk y Laura encuentran una organización anti acoso llamada Stand for the Silent. Busca alentar a otras familias que han perdido a sus hijos por suicidios y dar poder a los padres y a las escuelas para proteger a los niños de la intimidación y acoso escolar.

La intimidación, el documental nos muestra, es un problema profundamente arraigado y complejo, que las buenas intenciones de los administradores escolares por sí solas no resolverán. Por eso las palabras de Kirk a adolescentes y menores son tan valiosos: "Sean la diferencia. Sean los amigos del chico nuevo. Estén dispuestos a ayudar cuando alguien lo empujan. Estén dispuestos a levantarse por él".

… Pero las palabras nunca Me dolerán
Sin equivocación, Bully se esfuerza para abogar a favor de los niños víctimas. Y lo hace en parte al revelar algunas de las cosas que realmente se hacen y realmente se dicen en buses y en pasillos y en las aulas. Por lo que es importante señalar que hay apenas 20 vulgaridades que manchan algunas de sus escenas, incluyendo siete palabras Jódete (dos de las cuales son dichas junto con la mención de la madre.)También escuchamos un poco de "cu‑‑," "put ", " pano‑‑‑," "negro" y "oh mi Dios."

Con todo y ese lenguaje, dice Hirsch, "hice a Bully para que los niños la vieran: los matones, así como los intimidados. Para capturar la cruda realidad del acoso, teníamos que capturar la forma de actuar y hablar de los niños en su vida cotidiana, y el hecho es que los niños usan vulgaridades. "

No todos están de acuerdo con eso, por supuesto. Semanas antes de que la película llegara a los cines, la controversia sobre la clasificación Restringida de Bully alcanzó un nivel sin precedentes. Y para el momento que la película fue estrenada, había sido firmada una petición en línea para cambiar la clasificación a Guía Parental Sugerida, por casi medio millón de personas, incluidos 20 miembros del Congreso estadounidense. "Es realmente lamentable que la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos no pueda … ver la hipocresía de algunas de las películas que dejan marcadas clasificación Guía Parental Sugerida y Estricta que son tan violentas, terribles y sangrientas y tienen palabras soeces, también," dijo Hirsch. "Esta es una película sobre todas estas organizaciones nacionales e internacionales y sin fines de lucro, el Departamento de Educación [y] personas en educación que trabajan con estos chicos, que conocen su mundo — es una amplia base y están detrás de ella."

Joan Graves, cabeza de las clasificaciones de películas de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos y la administración de clasificaciones, respondió, "el acoso escolar es un problema grave y es un tema que los padres deben discutir con sus hijos. La Asociación Cinematográfica de Estados Unidos acepta que Bully puede servir como un vehículo para tales discusiones importantes. Por desgracia, hay una idea equivocada sobre la clasificación Restringida de esta película limitando la audiencia a los adultos. Esto no es cierto. El sistema voluntario de clasificación permite a los padres tomar una decisión informada sobre qué contenido permiten a sus hijos a ver en las películas."

El 26 de marzo, cuatro días antes de la película de apertura, The Weinstein Company anunció que liberaría la película sin una clasificación. En un comunicado de prensa, dijo la productora, "después de un reciente alegato a la Asociación Cinematográfica de los Estados Unidos por Bully ,el adolescente Alex Libby y The Weinstein Company, el Co-Presidente Harvey Weinstein falló — por un voto, de darle a la película su merecida clasificación Guía Parental Sugerido, TWC decide avanzar y lanzar la película sin clasificación el 30 de marzo."

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MPAA Rating
nr
Género
Documental
Director
Lee Hirsch
Distribuidora
The Weinstein Company
Críitico
Adam R. Holz (Traducido por María C. Chacón León)