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Críticas de Video

The Words

El gran secreto

Veintiséis letras.

En inglés, son veintiséis letras lo que tenemos para contar nuestras historias. Para documentar nuestras vidas y el mundo. Para elaborar otras nuevas. Veintiséis letras para hilar palabras, oraciones para hacer párrafos, páginas y libros. Veinte y seis letras para informar al mundo sobre el anhelo más profundo de nuestro corazón, sobre los dolores más oscuros de nuestra alma. Veinte y seis letras para dar voz a la belleza, la tragedia y a la verdad trascendente.

Algunas personas pueden convertir estas letras en arte y canción. En sus manos la lengua encuentra vida. Están hechas para arrastrarse, correr o volar. Pero esas personas — los Hemmingways, los Fitzgeralds, los Morrisons — son realmente pocos.

Rory Jansen quiere ser una de esas rarezas — un escritor que podrá elaborar historias que nos hagan amar y llorar. Cada noche, él se instala frente a su computadora y juega con letras y palabras y el significado de ellas, armando páginas y páginas hasta que, finalmente, surge un libro.

Es verdad, es un libro bastante bueno: su esposa y un posible agente o dos le dicen así.

¿Pero es genial? No. Y en un mundo editorial difícil donde es casi imposible para cualquier nuevo escritor publicar algo — mucho menos para alguien que quiere escribir ficción importante y personal— esa falta de grandeza significa que el libro de Rory probablemente nunca conseguirá un contrato o se verá dentro de una librería.

No es el fin del mundo, por supuesto. Rory aún tiene mucho que agradecer— su bella esposa, Dora, sus padres, sus amigos, su trabajo estable. Pero él se muere por ser grande, por escribir algo que valga la pena, algo que cante.

Y luego un día descubre un amarillento manuscrito en una vieja y gastada cartera que su esposa le compró en París. Es un libro brillante y hermoso que Rory descubre que no ha sido publicado. Si sólo yo pudiera escribir así, Rory piensa.

Tal vez sin comprender aún por qué, Rory se sienta en su computadora y comienza a re escribir los párrafos que ve en las páginas. No cambia nada, ni una palabra, ni una coma, ningún error ortográfico. Lo hace tan inocentemente; quiere sentir la lengua a través de sus dedos, teclear esas letras perfectamente colocadas una por una.

Pero a la mañana siguiente, Dora encuentra el nuevo manuscrito y lo lee de principio a fin. Cuando Rory llega a casa, ella está llorando, abrumada por esta cosa que ella piensa que su marido ha creado. Es hermoso, " le dice, lleno de vida y profundidad y … lleno de él. Es lo mejor que ha escrito, y necesita que alguien más lo lea.

Durante años, Rory ha soñado con la elaboración de una obra de arte en palabras. Ha escrito millones de palabras. Pero en ese momento él no puede decir las tres palabras que él debería decir, las tres que necesita decir — no con su esposa tan abrumada por su (imaginado) talento.

Tres palabras. No es mío. Una oración simple para un escritor como Rory. Una oración de sentencia de muerte para su sueño.

Positive Elements

El Ladrón de Palabras es muy parecido a esas muñecas rusas ornamentales llamadas Matrioska, con una historia metida dentro de otra que está metida dentro de otra. Al final, es difícil saber realmente cuál historia es real y cuál no es — si Rory, Dora y todos los demás puedan ser el producto de la mente fértil, tal vez torturada, de otro escritor.

Ese escritor, Clay, insiste que no hay ninguna lección moral en su historia, ninguna predominante verdad. Pero tal vez eso simplemente muestra que el no está leyendo sus propias palabras lo suficientemente bien.

Mirando como Rory vive esas palabras, vemos que las decisiones que tomamos vienen con consecuencias, incluso aunque no son obvias. Él vende y publica el libro — el libro que no es realmente suyo — y tiene éxito más allá de lo que él se pudo imaginar. Pero dentro de sí mismo, él sabe que el no es tan bueno, y la culpa comienza a comerlo por dentro.

Una vez que es descubierto, Rory intenta arreglar las cosas. Se confiesa ante su esposa y agente, solicita que su nombre sea quitado del libro y que el crédito adecuado sea dado al autor original. Pero no es suficiente lograr que todo se arregle. "¿Crees que puedes robar la vida de un hombre y esperar no tener que pagar ningún precio?" le dice el autor real a él. Pero resulta que, ese precio no es la vergüenza o el descubrimiento público, sino simplemente la obra escrita misma: la obra más grandiosa de Rory no era suya propia y él tendrá que vivir con eso por el resto de su vida.

Pero aunque Rory paga el precio de su éxito, el autor original ha aprendido a vivir sin este — bellamente, en algunos aspectos.

El autor (de quien nunca se nos da un nombre) escribió el libro en dos semanas asolado de mucho dolor, derramando su alma en cada página. Cuando descubre que su esposa lo dejó accidentalmente en un tren, él se pone furioso, y su matrimonio no sobrevive.

Más tarde, se da cuenta de algo importante: "mi tragedia es que amé las palabras más que a la mujer que me inspiró a escribir", dice. Él nunca reclamó la magia que lo impulsó a escribir ese primer libro, y él se pregunta si será que "perdió la chispa de escribir." Pero el autor encuentra a una especie de paz e incluso perdona al hombre que le robó su obra. Continúa su vida, dejando sus lamentos del pasado donde deben dejarse — en el pasado. Realmente es un gran mensaje para artistas y escritores y otros que desean crear algo duradero y sin límites, y que a veces se sienten obligados a idealizarlo todo: esposa, hijos, vidas — por ese arte. Pero El Ladrón de Palabras nos dice que hay una belleza y nobleza en una vida vivida simplemente y sinceramente, aunque quien lo vive nunca cause conmoción en el mundo.

Entonces, en cierto modo, El Ladrón de Palabras hace eco de Proverbios 13:7. "Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada;" leemos allí, «y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen gran riqueza». A Rory, el que pretende, se le dijo: «Tú eres todo lo que siempre quisiste ser» — pero él sabe que es mentira. ¿Pero el autor original? No sólo tiene una riqueza de talento, sino una sensación de paz— algo que quizás Rory nunca podrá experimentar otra vez.

Spiritual Content

Se hacen referencias fugaces al talento que es tocado por Dios o señales dadas por los dioses, pero ninguna de estas referencias sugiere más que un interés poético en la espiritualidad.

Sexual Content

Rory y Dora se retuercen y se abrazan (vestidos) sobre un colchón, en un aparente preludio al sexo. Más tarde, Dora distrae con besos a Rory del trabajo. Y cuando Rory dice que necesita terminar una cosa rápida, Dora se aleja, luego se vuelve y dice bromeando, "Tú te lo estás perdiendo," agitando su trasero. "Ya terminé", Rory dice, apagando su computadora y siguiéndola. Se besan, abrazan y yacen juntos.

También vemos el autor original en una gran cantidad de actividad sensual y besos con su futura esposa, Celia. En un momento, el hombre comienza a quitarle su vestido (revelando un fragmento de ropa interior).

Ambas parejas viven juntas antes de casarse.

[Advertencia: Estos datos dañaran el argumento de la película] Nos enteramos que Clay se ha separado de su esposa de toda la vida. Una estudiante joven y bonita asiste a una de sus conferencias, aparentemente con el objetivo de seducirlo. Si bien hay algunas incertidumbre acerca de si Clay finalmente acepta los avances de la estudiante — y más incertidumbre acerca de lo que es real y lo que es ficción — el final de la película sugiere que el todavía se aferra a la idea de reconciliarse con su esposa.

Violent Content

Estacionados en Francia durante los días menguante de la II Guerra Mundial, el autor anónimo ve a un hombre muerto en una camilla. El cuerpo del hombre, excepto la parte de su mano y brazo carbonizados está cubierto por una sábana.

Un chico lanza una máquina de escribir y algunos libros. Una mujer abofetea a un hombre. Una niña muere. (Vemos a los padres afligidos). Un anciano es enterrado. (Vemos la tumba abierta).

Crude or Profane Language

Una palabra hijue‑‑‑‑ y una media docena de palabras mier-. También escuchamos palabras tales como "cu—" y "diab‑‑‑" El nombre de Dios es mal empleado siete u ocho veces —junto con "mald‑‑‑‑ n."

Drug and Alcohol Content

Personas beben vino, champaña y martinis. El autor original, tanto como hombre joven y viejo, fuma constantemente, y la película insinúa que el hábito puede haberle finalmente acabado. Tose roncamente, y su botiquín está lleno de medicamentos.

Other Negative Elements

El autor ayuda a limpiar alcantarillas debajo de París, y lo vemos a él y a su equipo trabajar duro en medio de la mugre. Parte de las aguas negras los salpican.

Conclusion

En la época de las pantallas brillantes cuando pocos de nosotros lee nada más largo que esta crítica, es difícil que recordar un momento cuando las palabras eran todo lo que teníamos para conmovernos.

No es que las personas ya no estén escribiendo". Hay muchos grandes escritores, haciendo obras de literatura impresionantes y a veces incluso "importantes". Pero esas importantes obras no son tan leídas, lo cual plantea la pregunta de cuan importantes esos libros pueden realmente ser. En 2007, aproximadamente el 25% de la población de los Estados Unidos no leyó un solo libro (según una encuesta) y dada la cantidad de distracciones en nuestras vidas gobernadas por la tecnología, me imagino que el número puede estar aumentando. Cuando leemos, muchos de nosotros gravitan hacia las lecturas que no son imaginarias. Muchos de nosotros simplemente no tenemos el tiempo para leer historias como solíamos o como nos gustaría. Y, creo, muchos de nosotros las extrañamos.

Como tal, me pregunto si El Ladrón de Palabras sirve como una especie de fantasía inspiradora: nos recuerda de un mundo donde las palabras importan — donde podemos ser movidos y enriquecidas por 26 letras que se encadenan en forma inesperada y hermosa.

Pero hay un mensaje más profundo a la película. No son sólo las palabras en papel las que importan: las palabras que decimos o no decimos, las decisiones que tomamos, importan también.

Rory es un protagonista pasivo — un hombre que no fue que mintió sino que simplemente dejó de decir la verdad. Él se deja ser barrido en un torbellino momentáneamente bienvenido sin pensar a donde lo llevaría o lo que costaría. Y aunque pocos de nosotros hemos plagiado libros completos, creo que muchos de nosotros somos culpables de actos similares de negligencia: es fácil en estos días ser barridos hacia lugares donde no teníamos ninguna intención de ir. A veces nos olvidamos de que somos dueños de nuestros propios destinos — que nos toca a nosotros parar el torbellino y tomar decisiones que honren a Dios todos los días pues ellas forman la vida que queremos vivir.

El Ladrón de Palabras nos pide que consideremos las decisiones de Rory y al hacerlo así nos pide que revisemos nuestras propias elecciones. ¿Hemos sido honestos y honorables? ¿Hemos vivimos vidas que valen la pena vivirse — no en términos de nuestros logros, sino de la gente que nos rodea? ¿Estamos lidiando con los conceptos fundamentales de significado? De hecho, solo hay sólo un área que la película no toca con esas preguntas profundas y significativas: las elecciones que sus creadores hicieron sobre el contenido de la vulgaridad y la sensualidad que se incluye.

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MPAA Rating
pg13
Género
Drama
Elenco
Bradley Cooper como Rory Jansen; Zoe Saldana como Dora Jansen; Dennis Quaid como Clay Hammond; Olivia Wilde como Danielle; Jeremy Irons como El Viejo; Ben Barnes como El Joven; Nora Arnezeder como Celia; Zeljko Ivanek como Joseph Cutler; J.K. Simmons como el Señor Moore
Director
Brian Klugman y Lee Sternthal
Distribuidora
CBS Films
Críitico
Paul Asay (traducido por María C. Chacón León)