The Ides of March
Los Idus de Marzo
Una estatua de George Washington se encuentra del Museo Smithsonian Nacional de Historia Estadounidense, más grande que la vida y tallada en mármol brillante. Es entronizado en túnicas griegas, una mano sostiene una espada enfundada, la otra apuntando hacia el cielo. El artista quiso reflejar a una antigua escultura del dios griego Zeus, apropiada, tal vez, para un padre fundador tan santificado por la historia que ahora es reverenciado por algunos como un semidiós más que un simple mortal.
En vida, Washington fue reconocido por su honestidad e integridad. Y más de 200 años después de su muerte, se ha convertido en un verdadero santo secular- un símbolo de lo que Los Estados Unidos podrían y deberían ser- un estadista sin mancilla por la bajeza y cinismo de la política, un hombre siempre puro e ideal. Pero cuando uno aprende más acerca de Washington, quizás no es tan puro o ideal como lo imaginamos. Hubo profunda ambición oculta debajo de esa ceja de mármol; pasión, un subproceso de temperamento, incluso una pizca de duplicidad. Pensamos en él como el hombre que taló un cerezo y dijo: "No puedo mentir". Contrastando con el lema familiar del padre fundador: Exitus acta probat. El fin justifica los medios.
Avanzando rápido hasta una presente ficticio, cuando el Gobernador Mike Morris (Demócrata —Pennsylvania ) está involucrado en una lucha con el Senador Pullman de Arkansas. Morris lleva apenas un poco de ventaja en su liderazgo de delegados y no es de extrañar. El hombre es guapo y elocuente, impulsado por ideas creativas y apasionados ideales.
Pero en los hoteles, bares y oficinas de campaña improvisada donde se realiza el verdadero trabajo político, los ideales se ocultan como polvo debajo de los escritorios. La política no es bonita, después de todo. Es una lucha sucia, sin guantes. Y Morris tiene a su disposición a uno de las esquinas con hombres más peleones en el negocio: el agente manipulador de información, Stephen Myers
Stephen es experimentado, conocedor y despiadado. Podrá difamar al otro tipo con insinuaciones y ejecutar transacciones secretas para conseguir lo que quiere. Y aun así hay una chispa de idealismo en él, también— una creencia de que Morris realmente puede ser un cambiador del juego: un político raro que es honesto en lo que dice y está dispuesto a proveer evidencia. Stephen, por causa de Morris, abraza el dicho exitus acta probat.
"Haré o diré lo que sea si creo en ello", dice. "Pero tengo que creer en la causa".
¿Pero vale la pena creer en su causa? ¿Es Morris un hombre honorable? ¿Se esconden secretos debajo de la ceja de piedra cincelada del candidato? Y ¿qué pasa si el fin no justifica los medios? ¿Qué ocurre entonces?
[Advertencia: Las siguientes secciones contienen información que revelará la trama de la película.]
Positive Elements
"La historia es acerca de ambición,", dijo George Clooney a Newsweek, quien dirigió y protagonizó Los Idus de Marzo, "¿A qué precio vendemos nuestras almas?"
La pregunta central está el meollo de esta historia. Cualquier falla que toque más adelante en esta revisión, no se puede culpar al tenso cine artístico o premisa provocadora. Yo no puedo culparlo por obligarnos a pensar seriamente no sólo en la corrupción que nos rodea en el mundo real, sino en la corrupción que se agita en nuestras almas. Por ejemplo negativo y las terribles consecuencias que despierta, nos avergüenza, nos inmutamos, somos concientizados.
Esta es una pieza para pensar seriamente, cruel de muchas maneras a nuestro proceso democrático. Pero lo que no te mata sólo te hace más fuerte, se nos dice. Así que las lecciones aprendidas en Los Idus de Marzo deben (pueden) servir para fortalecer nuestra determinación a proseguir, haciendo las cosas mejor a medida que avanzamos.
Spiritual Content
Los Estados Unidos es todavía un país profundamente religioso, y las encuestas nacionales indican que sería casi imposible para un ateo ser elegido Presidente. Por supuesto, si el ateo se pareciera a George Clooney, bien, el pueblo estadounidense podría estar dispuesto a pasar por alto un poco falta de Dios:
"Yo no soy cristiano," Morris declara con calma durante un debate, enumerando rápidamente una serie de otras religiones con las que no está afiliado. "Lo que creo se llama la Constitución de los Estados Unidos de América." Cuando alguien le pregunta lo que él cree que ocurre después de la muerte, el dice que no sabe a ciencia cierta. "Si el Senador sabe,", añade, "tal vez él debe ser Presidente. Yo votaría por él." Dice al público televidente, "Si no soy lo suficientemente religioso para ustedes, no voten por mí".
Paul, el jefe de Stephen y un consumado estratega, dice a un reportero que está seguro de que Morris obtendrá la nominación demócrata. Pero confiesa que un disgusto no lo sorprendería completamente, diciendo que es completamente posible que San Gabriel envié los cuatro jinetes del Apocalipsis para atacar a las urnas para que gane el más religioso Pullman.
Una mujer, buscando obtener un aborto, dice que ella no puede acudir a su padre por dinero porque su familia es católica. Vemos un servicio fúnebre en una iglesia. "Con todo respeto," un padre de luto le dice al sacerdote, "No acepto este juicio [de Dios]". Al final de un discurso, un político dice, "Dios les bendiga, y Dios bendiga a los Estados Unidos de América".
Sexual Content
Stephen se involucra con una joven llamada Molly y tienen al menos dos encuentros sexuales. Al principio, ella dice que tiene 20 años, pero más tarde insinúa poder estar aun en su adolescencia. Y Stephen bromea sobre las leyes poco estrictas de Ohio sobre los peligros de los niños. En una ocasión los vemos vestirse después. La otra escena es más explícita: Stephen, desnudo, está encima de Molly, y vemos movimientos sexuales. (La secuencia está diseñada para mostrar cuan distraído está Stephen por material de campaña en la televisión).
Stephen no es la primera persona que se acuesta con Molly en la campaña Morris. Más tarde se revela que Morris también (que está casado y tiene un niño de corta edad) se acostó con la chica. Molly más tarde se entera que está embarazada de Morris.
Una reportera bromea que su conyugue aceptaría la infidelidad si significara una noticia sensacional de prensa.
Violent Content
El embarazo de Molly es conocido por una sola persona: Stephen. Ella y él parecen creer que el aborto es la única opción disponible para ella, y Stephen asalta el fondo de caja chica de la campaña y su cuenta de banco para acumular dinero suficiente para el procedimiento. La lleva a la clínica y la deja allí. Y mientras Molly está al borde de las lágrimas mientras espera — que podría interpretarse como dolor o miedo o remordimiento — ella aparentemente se hace el aborto. Vemos una enfermera darle dos frascos de pastillas.
Molly después se mata a sí misma con los medicamentos esa noche. Stephen entra en su habitación de hotel y la encuentra en el piso.
Mientras afirma que él no cree en la pena de muerte, Morris admite que si alguien asesinara a un miembro de su familia, cazaría al asesino y lo mataría. Al presionarle sobre esta aparente contradicción, Morris explica que, en la situación personal, " Cometería un delito por el que felizmente iría a la cárcel". Y agrega, "La sociedad tiene que ser mejor que el individuo".
Crude or Profane Language
Casi 70 palabras " cu—" y 25 palabras "mier—" . También escuchamos "cu‑‑", "dia‑‑‑‑," términos obscenos para la anatomía masculina y femenina. El Nombre de Dios es mal empleado una media docena de veces, la mitad del tiempo en combinación con "mal‑‑‑‑‑n." Nombre de Jesús es mal empleado cuatro o cinco veces, una vez en combinación con la palabra cu‑‑‑‑.
Drug and Alcohol Content
Los trabajadores de campaña pasan tiempo en bares y beben con frecuencia (cerveza y bebidas mezcladas en su mayoría, parece). Paul fuma y bromea sobre obtener algunos sedantes Metacualona. Molly invita a Stephen "a tomar una copa con las abejas obreras" y dice que cuando ella tuvo un encuentro ilícito con alguien, no estaba "tan borracha".
Other Negative Elements
Los Idus de Marzo rebosa con "otros elementos negativos", elementos que sugiere la película, son endémicos a la política:
Cuando Stephen se le da un poco de "libro blanco": escándalos acerca de otro candidato, rápidamente lo publica. "No me importa si es cierto," le dice a un colega. "Sólo quiero oírle negarlo". Es procedimiento operativo estándar, se nos dice. Morris termina lamentando los límites que estableció durante la campaña: no a los anuncios de ataque, por ejemplo. Al principio se niega a ofrecer un nombramiento político a un político odiado a cambio de sus votos, luego lo hace. Cuando Stephen toma el dinero de caja chica, ordena a su asistente no registrarlo.
Las puñaladas por la espada son también parte del juego, como lo es la manipulación intensa. Aun cuando los políticos dan voz sobre elevados principios, ellos y la gente que los rodea operan en los niveles más cínicos, más elementales, más pragmáticos imaginables, desde contornos de política a versiones periodísticas a relaciones "románticas."
Conclusion
El noble Bruto
Os ha dicho que César era ambicioso:
Si lo fue, era la suya una falta,
Y gravemente lo ha pagado.
Con la venía de Bruto y los demás—
Pues Bruto es un hombre honrado;
como son todos ellos, hombres todos honrados …
Desde George Washington a Julio César a … Mike Morris. Las líneas de Marco Antonio se han extraído de la obra Julio César de William Shakespeare, poco después de que su jefe ha sido asesinado por Bruto y sus camaradas ( usted recordará, en los idus de marzo). Antonio habla con ironía elocuente aquí: Bruto no es un hombre honorable, ciertamente no en la opinión de Antonio. César es el verdadero héroe. Pero para aquellos que ven la obra, hay duda. ¿Podemos confiar en los motivos de alguien en el escenario? ¿Quién, exactamente, es de verdad honorable?
La película de George Clooney, Los Idus de Marzo es asimismo acerca de honor. Se trata de integridad y honestidad, aunque ninguno de sus personajes contiene mucho más que una astilla de esas cualidades. Estos serían todos hombres honorables, en el sarcasmo meloso de Marco Antonio. Y admitiendo tanto, la película pone en entredicho todo nuestro "honorable" juego político.
"Realmente no una película política", Clooney dijo a Newsweek. "Si se pone en Wall Street, serían los mismos exactos personajes haciendo exactamente lo mismo. La política sólo hace que aumenten más los riesgos."
Él solo tiene la mitad de la razón. La película de Clooney no es política desde la perspectiva de alguien que intenta empujar a los espectadores a adoptar una determinada ideología o partido gobernante. Las costumbres políticas de Morris parecen tener similitudes con las propias de Clooney… pero Morris es en algunos aspectos la creación más repugnante de la película.
Es política en este sentido: Los Idus de Marzo, negándose a llorar durante nuestro proceso democrático, exactamente, o incluso totalmente a criticarlo, lo somete a examen, mostrándonos sus fallos y defectos incorporados. Por extensión, revela las deficiencias de los implicados. Dice, simplemente, que esto es lo que es. La gente hará casi cualquier cosa para ser nominada en una votación o para empujar a su candidato a ser elegido. Exitus acta probat.
Personalmente, soy algo así como un idealista. Creo que la mayoría de los políticos entran en el negocio porque aman a su país y quieren hacer una diferencia. Me gustaría pensar que las campañas presidenciales no son normalmente así de infames. Pero al mismo tiempo, yo puedo reconocer las precauciones dentro de la historia. Precauciones, no soluciones, debo señalar. No se nos dan instrucciones para hallar respuestas aquí. Lo que hace de este un profundamente cínico poco de cine, pero quizá justo. Inserta más que suficientes puntos morales y culturales vergonzosos (lenguaje obsceno, una escena de sexo, un aborto) para asegurarse de que nunca pensaremos en la propia película como perfecta o pura, su trabajo es simplemente—enfáticamente—decirnos que nuestro sistema político esta así de sucio.