Law Abiding Citizen
La vida no siempre es justa. Y la "justicia" no siempre es justa.
Esto es algo que la mayoría de nosotros entendemos instintivamente. Pero cuando una crueldad inimaginable le golpea el estómago como una bola demoledora, entonces las personas pierden los estribos.
Clyde Shelton vio a un atacante violar y matar a su esposa mientras lloraba y sangraba tirado en el piso de su casa. Luego, conforme perdía el conocimiento, vio al mismo atacante tomar a su joven hija y llevarla a otro lugar de la casa.
Fue la última vez que Clyde vio a su pequeña hija viva.
El juicio subsiguiente debería de haber sido fácil. Clyde vio al hombre que mató a su esposa e hija. Él vio a su cómplice quien se infiltró en su casa. Se encontró el ADN de ellos en la escena del crimen. Pero por alguna razón, la evidencia de ADN no es válida y el testimonio de Clyde podría ponerse en duda por que se desmayó durante el ataque. Nick Price, el prometedor fiscal de la ciudad, duda en llevar el caso a la corte, temiendo que una pérdida podría costarle su record de juicios sin perder. Así que hace un trato: la pena de muerte para uno de los atacantes, un cargo de asesinato en tercer grado —con una condena de cinco años— para el otro. "Es mejor un poco de justicia", piensa él, "que no haya justicia del todo".
Clyde queda perplejo y le pide a Nick que reconsidere. El jurado creerá su testimonio, dice Clyde. Él lo vio todo. Él sabe exactamente quién lo hizo, y cuándo, y cómo, y qué tan doloroso fue.
"No es lo que sabes, Clyde", dice Nick. "Es lo que puedes probar en la corte".
Diez años después, el primer atacante recibe una inyección letal, supuestamente sin dolor. Pero los químicos de la inyección han sido manipulados y el tipo muere en agonía. El segundo atacante es hallado en una bodega vacía —de la que Clyde es el dueño— y su cuerpo ha sido cortado en 25 partes.
Los policías arrestan a Clyde y él empieza a hablar. Él quería que los hombres muriesen. Había planeado sus asesinatos, confiesa. Y cuando Nick —ahora encargado de encarcelar a Clyde— dice que "sabe" que Clyde lo hizo, Clyde le dice la frase que lo ha atormentado por más de una década:
"No es lo que sabes. Es lo que puedes probar en la corte".
La culpa de Clyde es evidente, claro, y pronto nos enteramos de que no solo los criminales estaban en la mira. Resulta que el padre planea asesinar a todos los asociados con el caso, aun si esto significa hacerlo desde una celda.
Y está guardando a Nick de último.
Positive Elements
Law Abiding Citizen puede entenderse como una reflexión sobre la justicia: Lo que es, lo que significa y cómo a veces sale mal. Podemos apreciar el descorazonamiento de Clyde, aunque pocos de nosotros podríamos decir que realmente entendemos lo que ha sufrido. Si la justicia hubiese sido bien administrada la primera vez, nos dice el film, el terror que prosiguió se habría evitado.
Pero a Nick le interesa la justicia y también se preocupa por su familia. Él tiene una hija de 10 años y aunque él se ha perdido muchos de sus recitales de violoncelo, él la compensa al final —asistiendo a uno de ellos.
Spiritual Content
Clyde le dice a Nick que quiere destruir el sistema judicial del país. "Voy a destruir el templo sobre sus cabezas", dice él, aludiendo a la historia de Sansón. "Será bíblico", aunque él no parece ser un hombre de fe (dice que su esposa e hija no piensan ni sienten ahora que han muerto), a veces suena como los airados profetas del Antiguo Testamento, queriendo ver a "los justos prosperar y a los malvados sufrir".
"Este tipo no es Dios", le dice Nick a sus asistentes conforme tratan de detener a Clyde de seguir matado". "Él no es todopoderoso. Solo está bien preparado".
Sexual Content
En una violenta y rápida escena que debería de hacer que todos se sientan enfermos y con nauseas, la esposa de Clyde es violada y asesinada.
El destino de la hija de Clyde —una chica de 6 ó 7 años— es perturbadoramente confuso, en los momentos antes de ser asesinada.
Clyde se desnuda mientras la policía rodea su casa (para mostrar que está desarmado) y deja ver su trasero por la cámara. Se observa a una mujer parcialmente desnuda, e inconciente.
Violent Content
Los avances hacen que Law Abiding Citizen se vea como una película de acción y suspenso. Y en ocasiones lo es. Pero contiene varias escenas que están a uno o dos pasos de Saw.
El más obvio homenaje a los filmes de tortura sucede al principio, cuando Clyde captura e incapacita al hombre —Darby— quien mató a su esposa e hija. Primer paso: pone una trampa en un arma para que le meta espinas en la mano a Derby cuando el asesino hala el gatillo (vemos las heridas cuando Clyde le quita la pistola de la mano a Darby). Las espinas están cargadas con un veneno que paraliza al hombre, pero no le impide sentir dolor. Segundo paso: Clyde ata a Darby en la mesa, preparándolo para cortarlo en pedazos. Él ata torniquetes en las extremidades de Darby para asegurarse de que no se desangre "prematuramente". Él le inyecta adrenalina a Darby para mantenerlo despierto. Saca una sierra eléctrica y le dice a Darby que lo usará para cortar partes de su cuerpo. Coloca un espejo grande para que el paralizado hombre pueda ver toda la operación. Luego enciende la maquinaria.
Esto es realmente enfermizo, y no importa que no veamos a Clyde hacer los cortes (vemos la habitación después de que todo ocurre: Hay un torso sin extremidades en una mesa, una cabeza reposa en una bandeja aledaña).
Tercer paso: Clyde envía un DVD de toda la operación a casa de Nick, donde la hija de este lo observa por error.
Hay más. Mucho más. Durante la inyección letal que sale mal, vemos al hombre retorcerse en agonía, un fluido púrpura (¿tal vez una mezcla de sangre y químicos?) gotea de su pecho conforme las venas de sus brazos, cuello y cara se distorsionan grotescamente debajo de su piel. Un prisionero es apuñalado en el cuello repetidamente, la sangre salpica las paredes por la herida. Un teléfono celular convertido en arma mata a una mujer, expulsando mucha sangre. Algunas personas son golpeadas, pateadas, maltratadas con bates de béisbol, enterradas vivas, acribilladas, apuñaladas y —frecuentemente— se les hace explotar.
Crude or Profane Language
Más de 50 menciones de "c…r". Unas doce de "m…da". El nombre de Jesús es irrespetado media docena de veces.
Drug and Alcohol Content
Alguien inhala una línea de cocaína.
Other Negative Elements
Para atrapar a Clyde, Nick decide que debe de violar sus derechos civiles e ingresar ilegalmente a la bodega de pertenece a Clyde. Clyde irrespeta a un juez con una frase vulgar.
Conclusion
Law Abiding Citizen se disfraza, en ocasiones, de comentario social. El villano aquí no es tanto Clyde, el brillante psicópata, o Nick, el astuto defensor público. En realidad es el sistema judicial mismo —corrupto por negociaciones, precedentes legales, y (¡horror!) derechos civiles. Clyde, interpretado por el carismático Gerard Butler, es ofrecido como producto de este sistema y como su retribución más horrenda. Él es una mezcla entre Harry el Sucio y Hannibal Lecter, un tipo en busca de sangre y justicia por medidas iguales.
Al menos al principio, la audiencia lo ama. Al menos la audiencia con quien vi la película.
Es comprensible en cierto nivel. Vemos a Clyde sufrir mucho, y simpatizamos con él. Sabemos que el sistema ha maltratado al tipo y nosotros, como él, esperamos que se haga justicia.
Pero conforme Clyde comienza a destruir a sus enemigos, la mayoría de las personas se dieron cuenta de que Clyde no solo estaba "haciéndose cargo" de los tipos malos: Se había convertido en uno. Algunos se reían de sus frases y aplaudían cuando encendía las motosierras. Fue solo después de que mató a su primer hombre "inocente" de manera particularmente brutal, que el aplauso y la risa cesaron.
"¿Venganza?" Clyde le pregunta a Nick. "¿Crees que esto se trata de venganza?"
Claro que si. Pocas cosas ofrecen una satisfacción tan primitiva como ver a los tipos malos obtener lo que creemos que se merecen. Olvide la misericordia. Olvide la prudencia. Hasta olvide la justicia. Queremos nuestra libra de carne.
Por eso, claro está, tenemos leyes que nos protegen —a todos— de nuestros vengativos, caprichosos y sangrientos corazones. Los caprichos legales contra los que Law Abiding Citizen protesta son las cosas que hacen que nuestro sistema judicial funcione (al menos en la mayoría de los casos). Claro, declararse culpable en la corte casi nunca satisface. Proteger los derechos civiles de los sospechosos puede molestarnos. Pero nos guste o no, tales cosas son como los vegetales. Puede que no nos gusten, pero son buenos para nosotros.
Películas como Law Abiding Citizen no lo son. Este filme ofrece poco en términos nutritivos y absolutamente nada en términos de gusto. Es un violento desperdicio de talento y celuloide, un desperdicio que quisiera guardar en una solitaria bodega por mucho, mucho tiempo.