The Princess and the Frog
La Princesa y La Rana
La Rana René tenía razón. No es fácil ser verde. Tiana puede garantizarlo. Y no es que fuese fácil para ella antes de ponerse de ese adorable tono aceitunado.
Nacida en la pobreza en Nueva Orleáns, Tiana tiene dos trabajos y ahorra cada centavo, esperando poder abrir su propio restaurante algún día, un sueño que compartía con su difunto padre. Inclusive ya tiene un lugar escogido: un desvencijado trapiche con la integridad estructural de una torre de Jenga.
Aún así, ella piensa en el lugar como su propia torre de Jenga, y cuando un lucrativo trabajo salta a sus regazos, Tiana se da cuenta de que finalmente tiene el efectivo para comprarla. Así que les lleva el dinero a un par de llorones agentes de bienes raíces y deja que sus sueños brinquen un poco, hasta que los agentes le informan que algún acaba de ofrecer más dinero.
De todas formas, no es que tenía alguna posibilidad de éxito, acota uno de los agentes. "Estás en mejor situación en donde estás", le dice.
Bueno, Tiana se pone absolutamente rívida —quiero decir lívida— pero no tiene recursos, no tiene dinero y no tiene opciones reales, más que pedirle un deseo a una estrella de que algo locamente maravilloso pase. Así que eso es justo lo que hace, lanzando su deseo hacía el oscuro más allá. Y, quién lo iba a decir, una hermosa, resplandeciente hada, dibujada al estilo clásico de los años 40, baja flotando del cielo y…
No, no, esperen. Historia equivocada. No hay hada aquí, no hay luces titilantes, ni un grillo astuto. Solo una rana que suena un poco como Pepe Le Pew.
El le dice a Tiana que es, en realidad, el fabulosamente atractivo y encantador Príncipe Naveen, que ha sido embrujado por un malvado doctor brujo vudú, un infortunado inicio de sus vacaciones en Nueva Orleáns, pero él está seguro que volverá a la normalidad si tan solo Tiana le honra con un beso.
"Todas la mujeres disfrutan el beso del Príncipe Naveen" le asegura la rana a Tiana.
Todo aquello de la frase "bésame y me convertiré en príncipe" nunca me funcionó en la universidad, pero de seguro funciona aquí. Tiana se agacha, protruye los labios y se besa con el anfibio, y la magia empieza a propagarse. Las chispas vuelan. Se oyen violines de fondo, y… Tiana se convierte en una rana.
Esto es un revés para los planes de Tiana. Convertirse en una exitosa dueña de restaurante es una meta profesional casi imposible para la rana promedio. La mayoría de los croadores estarían felices si tan solo sus ancas se escapan del menú de aperitivos.
Positive Elements
En el pasado, las princesas de Disney eran lindas pero insulsas: se paseaban por la cabaña o el castillo, cantando la canción ocasional, tomando la ocasional siesta encantada, esperando por un atractivo príncipe que se paseara por ahí.
No Tiana. Esta princesa es una mujer que se ha forjado a sí misma, y que se abstiene de frivolidad a través de una inflexible ética protestante de trabajo. Ella no suspira: "Me pregunto si mi corazón continúa cantando/Seguirá mi canción aleteando/Hacia alguien que me encontrará/Y traiga de vuelta una canción de amor para mí." Por el contrario ella canta: "Si haces lo que está a tu alcance cada día, buenas cosas se cruzarán en tu camino." Ella le enseña al vagabundo Príncipe Naveen como cortar vegetales y lo convence de que el trabajo duro no es del todo malo. Ciertamente, al final el príncipe expresa su deseo de tomar dos o tres trabajos para ayudar a Tiana a conseguir su restaurante, asumiendo que de alguna manera ambos volverán a ser humanos.
Naturalmente, el Príncipe Naveen se enamora de Tiana, pero el muestra su disposición de sacrificar su propia felicidad para ayudar a su nueva amada a alcanzar sus sueños, ofreciéndole casarse con una increíblemente adinerada persona de la alta sociedad, si esta persona promete darle a Tiana el dinero que ella necesita para su establecimiento. ¿Estar de acuerdo con un matrimonio por dinero? No, eso no es positivo. Pero el hecho de que el hasta ahora egoísta príncipe este dispuesto a realizar un doloroso y desinteresado acto… bueno, esto es algo bondadoso.
Tiana también se sacrifica por su enamorado sapo, dejando pasar un trato diabólico con el nefario sacerdote vudú, el Dr. Facilier, también conocido como el Shadow Man (Hombre Sombra). Este malhechor le promete a Tiana tanto su humanidad como su restaurante si ella le entrega un talismán mágico, pero ella rechaza la dos cosas para salvar al príncipe, lo que parece destinarla eternamente a ser rana.
El filme ofrece un positive mensaje acerca de la importancia de la familia, los amigos y la comida (cómo esta puede unir a la gente), predica la confianza en uno mismo y sugiere, muy delicadamente, que lo que queremos no es siempre lo que necesitamos.
Spiritual Content
Ubicada en Nueva Orleáns, The Princess and the Frog se apoya en un constructo religioso real —el vudú—como una permisiva excusa para dar rienda suelta a su magia.
El vudú de Louisiana es una mezcla de catolicismo y practices animistas africanas traídas durante el comercio de esclavos. Sus adherentes creen que mucho de lo que pasa en su vida diaria es controlado por los llamados espíritus menores, y los ritos mágicos son usados para apaciguar estos espíritus (o animarlos a maldecir a otros).
El despliegue de vudú que hace Disney en pantalla incluye al Shadow Man (Hombre Sombra), que es en cierta forma un nigromante, que alcanza sus fines maléficos a través de ayudar a sus "amigos del otro lado". Él usa estos poderes oscuros para transformar a Naveen en una rana y al mayordomo de Naveen en un príncipe. Cuando el hechizo empieza a perder efecto, él le suplica a sus penumbrosos cómplices que lo ayuden a sacar a Naveen del pantano para darle otra dosis de sangre, un importante ingrediente en las cocciones mágicas del Shadow Man (Hombre Sombra). A cambio, él promete a sus benefactores, muertos en su mayoría (son mostrados en forma de atemorizantes máscaras colgando de la pared), que cuando esté a cargo de Nueva Orleáns, tendrán campo abierto para capturar almas caprichosas en la ciudad, una siniestra promesa si en algún momento hubo alguna.
El Shadow Man (Hombre Sombra) blande un muñeco vudú, preparándose para ensartarle una inmensa aguja. Él le da al mayordomo del príncipe un talismán —permeado con la sangre de Naveen— que transforma al mayordomo en la imagen exacta de Naveen. Él dice la fortuna a través de cartas del Tarot.
Como ranas, Tiana y Naveen salen a buscar a Mama Odie, una sacerdotisa vudú que esperan los pueda volver a la normalidad. Sin embargo, Odie, a la que se muestra con una serpiente (las serpientes juegan un papel muy importante en el vudú real) en realidad no ayuda mucho, escogiendo en su lugar, cantarles una canción acerca de cómo deben buscar dentro de ellos mismos para entender lo que en realidad necesitan y en lo que se deben convertir (ella aniquila algunas criaturas oscuras).
La mayoría de las escenas en las que ella está, están cargadas de un sutil sentido cristiano implícito. Sus canciones, por ejemplo, llevan la marca de un jovial evangelio espiritual. Y cuando danza en el tejado de su casa, los ambientes alrededor se parecen mucho a una catedral natural en las alturas. Los motivos relativos a la iglesia emergen de nuevo durante la boda de Naveen y Tiana en el pantano.
Los personajes continuamente piden deseos a una prominente estrella con todo el fervor de una oración. Y cuando Ray la luciérnaga muere, una nueva estrella aparece en el cielo, tal vez como eco de cómo lo dioses les daban a los héroes griegos y romanos, lugares de honor entre las estrellas
En otra parte, alguien dice que ellos están "sudando como un pecador en la iglesia".
Sexual Content
El besuqueo involucra humanos, ranas y humanos con ranas. Como ranas, las lenguas de Tiana y el principe se anudan.
Algunas de las mujeres —incluyendo a la princesa— llevan, ocasionalmente, vestidos reveladores, y una de ellas ajusta los senos a través del vestido. Naveen hace varias alusiones a su amor por las mujeres. Ray menciona que uno de sus familiares luciérnaga se metió en problemas "centelleando a los vecinos".
Violent Content
Naveen es aplastado por algunos libros varias veces. Las ranas son atacadas por todo tipo de creaturas del pantano, incluyendo un trío de cazadores. Estos cazadores, al final, se disparan unos a otros en los pies con armas, se martillan unos a los otros con unos bates y terminan golpeándose unos a otros hasta quedar inconcientes.
Se tijeretea el dedo de alguien para hacer que sangre. Un lagarto amigable cae en un arbusto lleno de letreros engomados. Ray es machucado. Se ataca a los personajes y, ocasionalmente, son arrastrados por atemorizantes criaturas oscuras. El Shadow Man (Hombre Sombra) mismo, eventualmente es halado hasta el buche abierto de una de las mascaras a las que le ha estado pidiendo, arrastrado, se sugiere, a la versión de infierno de la película.
Crude or Profane Language
Dos usos de una palabra que en inglés tiene una pronunciación similar a "inf…o" y una de otra palabra cuya pronunciación en inglés es similar "d…ios".
Drug and Alcohol Content
Se sirve vino y champaña en una gala. Vemos a un hombre vestido como un pulpo dejar caer al suelo ocho vasos de licor después de ver lo que él asume que es una alucinación de borracho.
Other Negative Elements
Varios personajes mienten o hacen declaraciones engañosas.
Conclusion
Yo crecí con las películas animadas de Disney. La primera que recuerdo haber visto en el cine fue Blanca Nieves (y, no, no la vi en su primera presentación). Después, cada vez que la Casa del Ratón corría uno de sus filmes clásicos, nos emocionábamos del glorioso trabajo artístico y la fascinante narración del cuento. Luego, cuando estaba en la universidad, Disney presentó un pequeño film llamado The Little Mermaid, el que a la postre, condujo a otra época de oro de la animación, y sin importar que tenía 20 años, fui a verla una y otra vez.
Ahora, aquí estamos en el año 2009, y Disney está en una extraña posición: las películas animadas, de muchas formas, nunca han sido mejores. Pero por primera vez en su historia, la propia animación de Disney ha tomado un papel secundario frente a otras, las de Pixar y DreamWorks en particular. Disney se encuentra más vinculado a la trivial televisión en vivo que a la rica narración de cuentos animados.
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The Princess and the Frog parece ser entonces un intento de Mickey para demostrarle al mundo que todavía puede hacer una película como nadie más. ¿Ha tenido éxito? Exactamente ¿qué tipo de película han hecho sus animadores del siglo XXI?
De hecho hay cuatro formas de contestar esta pregunta:
1) Han hecho una película comercial. Animada exquisitamente a mano en 2-D a la manera de la vieja escuela, la película es, a ratos, visualmente hermosa, inclusive impresionante. Pero en algunos momentos se siente más como un producto que como un trabajo de arte. Al verla, no puede dejar de preguntarme si, al estar construyendo la historia, los productores estaban pensando ya sobre las muñecas de Tiana y las lamparitas de Ray, y todas las formas geniales en que podrían incorporar sus nuevos efectos visuales en el New Orleans Square en Disneyland.
2) Han hecho una película de deseos. Cuando abrigas a tus hijos en la cama cada noche, ¿los has animado a pedirle un deseo a… una estrella? O, ¿has estructurado sus oraciones para irse a dormir un poco diferente? Toda esta idea de "pedirle un deseo a una estrella" se ha convertido en un elemento básico de Disney, pero no es exactamente la más sana de las dietas desde una perspectiva espiritual. Tomado de forma simbólica, las peticiones de Tiana a una órbita gaseosa podrían ser vidta como una afirmación de fe, siendo la estrella un sustituto literario de Dios. Pero, ¿llegarán los asistentes (especialmente los de 6 años de edad que son la audiencia primaria del film) a la misma conclusión? Una audiencia que juega con la noción de que si orarle a Dios no les depara esa brillante bicicleta nueva o la muñeca Bratz, ¿tal vez orarle a… algo más… podría hacerlo?
3) Han hecho una película numinosa [relacionada con deidades poderosas]. Todas las películas clásicas de Disney tienen magia en ellas. Hadas, magos, hechiceros. El padre de Ariel que es como un dios. The Princess and the Frog ejercita ese músculo mágico, y entonces va uno o tres pasos más allá, infundiéndolo con vudú. El Capitán Hook se convierte en el gran malvado sacerdote vudú con sus rituales de sangre y muñecos de alfileres. Lo que resulta en pantalla puede ser tan solo un poco más lúgubre y oscura que Sleeping Beauty, pero evoca una superstición del mundo real, en formas que las antiguas películas no lo hacían.
4) Han hecho una película de inspiración. Terminaré con esta no necesariamente porque se le debe dar más peso a este punto, sino por deferencia a mi niñez llena de afectuosas memorias de Disney: The Princess and the Frog es un obra de corte moral calificada con G, llena de sacrificio propio, heroísmo, devoción al trabajo duro… y amor verdadero.