Nine
El director italiano Guido Contini es un genio haciendo películas. Y el mundo espera por su próxima obra maestra cinemática. La siguiente película, su novena, está ya en plena producción, los escenarios lucen muy bien, el vestuario brilla.
Hay solo un problema: Contini no tiene idea de lo que se tratará. No hay guión. Tampoco un concepto general. Ni una sola idea.
El astuto profesional trata de mantener todo bajo control. El esquiva la prensa con bromas y un estilo encubierto por lentes de sol. Él le da palmadas en la espalda a su productor con un imperturbable aplomo. Él coquetea y seduce. Sin embargo, en privado se encuentra atormentado por una inexplicable agonía.
Aspirando profundamente sus cigarrillos, invoca la larga lista de mujeres que siempre lo han inspirado, su madre ya muerta entre ellas, junto con su apasionada amante, sus demandantes estrellas, su diseñadora de vestuario a quien conoce de toda la vida, su paciente y fiel esposa.
Y a través de momentos que parecen sueños y memorias musicales, las mujeres comparten con él los fracasos, flirteos y engaños que han hecho que el mundo del abstraído director gire alrededor de él.
Poco a poco, Contini comienza a darse cuenta que su angustia no tiene que ver con una película malograda, sino con una vida malograda. .
Positive Elements
Al final, Guido Contini entiende que es egoísta hasta la médula. Que ha tomado decisiones estúpidas que han lastimado a quienes él más ama y que lo han llevado hasta un agotamiento vacío. En un momento él se aleja corriendo de una amante e implora por un nuevo comienzo con su esposa (por supuesto, antes de volver a arruinarlo una vez más).
En una visión Contini le dice a su madre: "Destruí todo, mamá". Cuando su amante intenta suicidarse, él pasa la noche cuidándola. Y al hacerlo se le recuerda de nuevo en lo que se ha convertido y lo que ha hecho al confrontarlo el doctor de la mujer con: "Supongo que usted no se considera comprometido por la moral".
[Adelanto del argumento] Luego de ahuyentar a su esposa, abandonar la película y vivir en reclusión por dos años, Contini finalmente se reúne de nuevo con su buena amiga Lilli. Él le habla de sus luchas solitarias y ella lo anima a reinvertir en sus verdaderos talentos y hacer otra película. Él responde que "la única película que podría hacer sería cerca de un hombre tratando de volverse a ganar a su esposa". "Suena perfecto", exclama Lilli.
Spiritual Content
Contini canta de su deseo por la fama y el poder: "Me gustaría ser Cristo, Mahoma, Buda, pero no tener que creer en Dios". Sin embargo, durante el curso de su angustia emocional él pide ayuda diciendo: "Madre de Dios, dame una señal".
El director obtiene una audiencia con el cardenal católico local y pregunta: "¿Usted cree en Dios? El Cardenal responde afirmativamente, pero en lugar de abordar directamente los obvios anhelos espirituales de Contini, procede a decirle al director todo lo que está mal en sus películas. "Debería animar a las mujeres italianas a ser esposas no prostitutas", le dice.
El director presenta en escena retrospectiva otro encuentro con sacerdotes en su niñez: Un sacerdote enojado azota al joven Contini y dice: "Dios te castigará por tus pecados, ahora y para siempre". El escritor de una revista elogia al director por como sus películas han resaltado la "muerte de la religión". Contini argumenta "Yo no pienso que la religión esté muerta".
Sexual Content
En las películas de Contini y en su vida fluye una sexualidad amoral. Y así también, muchos de los números musicales de Nine están llenos de mujeres deslizándose con escasa lencería o trajes muy sensualizados de escote profundo (aún su madre lleva vestidos escotados).
La amante del director, Carla, es uno de los personajes más atrevidos en este sentido. Ella canta una seductiva y tentadora canción en la que se agarra los senos y ondea el trasero mientras esta vestida con tan solo un corpiño y bragas. La cámara examina su cuerpo de cerca. Vestida solo con una toalla que abre (fuera de cámara), se insinúa que ella y Contini tienen relaciones sexuales.
Pero ella, ciertamente, no es la única mujer seductora que merodea los escenarios de Contini. Otro número musical presenta un Contini de 9 años de edad y un grupo de amigos dándole a una prostituta un puñado de monedas para que se exhiba. Ella es complaciente, abriéndose el vestido se agarra los senos (todavía cubiertos de alguna manera) y pellizcándose el muslo interior. Su canción se extiende para incluir a otras mujeres con trajes diminutos.
Lilli, la diseñadora, canta acerca del Folies Bergère: Se presenta un coro de bailarinas escasamente cubiertas con plumas que llevan tan solo algo más que brillo cubriéndoles los senos. El Contini de 9 años de edad, juguetea alrededor de ellas. La escritora Stephanie baila y canta un número a-go-go en pantalones cortos y borlas. Ella se desviste hasta quedar en sostén y bragas cuando Contini viene a su cuarto.
Uno de los únicos personajes femeninos que de hecho muestra bastante decoro, es la esposa de Contini, Louisa. Ella usualmente es elegante y está bien vestida. Pero inclusive ella termina actuando una airada canción que se convierte en un strip-tease para un grupo de hombres que la miran con lascivia y lujuria. Al final de la canción ella se quita la parte de arriba y la cámara enfoca parte de sus senos desde un lado.
Aún más, la sexualidad se incluye en la discusión de Contini con el cardenal al director imaginar a una mujer vestida con un bikini acariciando el hombro del cardenal. Un número musical incluye a una monja vestida de hábito, y con un vestido revelador. Contini dibuja una mujer desnuda en un pedazo de papel.
Violent Content
A Contini, de niño, se le azota por sus acciones pecaminosas con una delgada vara.
Crude or Profane Language
Varios usos inapropiados de "Cristo". "inf‑‑‑‑o" y "c—o" están en los diálogos o las letras de las canciones un puñado de veces.
Drug and Alcohol Content
Debido a que el musical está ubicado en los años 60, los miembros del elenco fuman en numerosas ocasiones, en las salas de proyección, en las recepciones de los hoteles, en las reuniones de prensa, etc. Contini es un fumador perpetuo de cigarrillos. El productor del film fuma habanos. Contini y Stephanie comparten vasos de vodka. Quienes están cenando beben vino y otros licores.
Carla trata de suicidarse (fuera de pantalla) con una sobredosis de píldoras.
Other Negative Elements
Basada en un musical que ganó el premio Tony, y que fue inspirado por la película de Federico Fellini en 1963, 8 ½, Nine puede contar entre sus logros la idea de un hombre creativo buscando inspiración y encontrando la dura verdad acerca de sí mismo.
Este tema es positivo e inclusivo.
Pero la matemática del musical cuando se trata de creatividad a menudo resta en lugar de multiplicar. El retrato emocional de la esposa de Contini que hace Marion Cotillard a través de sus lastimeras canciones de continuo sufrimiento es minimizado pero nada menos que brillante. Pero aparte de unas pocas escenas tales como esta, la historia, la música y las imágenes no siempre se combinan muy bien. El relato se siente más bien sin alegría. Y no hay ni una sola canción que usted se canturreará a sí mismo, o inclusive de la cual se acordará una vez pasados los créditos.
Bastante más importante que estos fallos, La sexualidad al estilo de los 60 y a la manera de Fellini es vertida a baldazos y deja la película inundada de lujuriosos efectos visuales.
La asistente del cardinal le habla a Contini acerca de sus titilantes películas diciendo: "Públicamente las condenamos. Debemos hacerlo. Pero todos las adoramos".
Um, no, esta no es necesariamente la actitud correcta.
Los comentarios de A.O. Scott en The New York Times son más estudiados. "Afanándose por capturar el frenesí artístico [Nine] desciende al caos vulgar" escribe, "menos un homenaje a 8 ½ de Federico Fellini (su supuesta inspiración) que una parodia".
Al empezar Nine, Contini está hablando acerca de lo difícil que es para un director de cine llevar su sueño a la completa fructificación cinematográfica. Él habla de todos los obstáculos y baches en el camino de la creatividad —el guión cinematográfico, los actores, las ediciones— que pueden robar la magia de un sueño y hacerlo menor de lo que se pretendía que fuera.
Este discurso, resulta ser, irónicamente oportuno.