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Críticas de Cine

 
MPAA Rating
pg
Género
Drama
Elenco
Brendan Fraser como John Crowley; Harrison Ford como el Dr. Robert Stonehill; Keri Russell como Aileen Crowley; Meredith Droeger como Megan Crowley
Director
Tom Vaughan (What Happens in Vegas)
Distribuidora
CBS Films
Críitico
Paul Asay (Traducido por Maritza Ulate)

Extraordinary Measures

La enfermedad mata a centímetros.

Por años, John y Aileen Crowley han visto a la enfermedad de Pompe —un raro desorden genético— minando a sus hijos pedazo a pedazo. Megan, una niña de 8 años, llena de vida, con afición a los bolos y pasión por el color rosa, está atada a una silla de ruedas, demasiado débil para caminar, ponerse de pie o inclusive sostener su cabeza erguida sin ayuda. Su hermano menor, Patrick, está peor, demasiado débil como para echar un pedazo de pan en una laguna lleno de patos. Megan, dicen los doctores, morirá antes de que cumpla diez años. Patrick morirá antes.

Los Crowley conocen la sombría realidad, pero no han perdido la esperanza. La vida, después de todo, siempre es preciada, pero nunca más que cuando es corta. A través de incontables noches de investigación, John se convierte en un experto en la enfermedad y se da cuenta que un nombre aparece una y otra vez: Dr. Robert Stonehill. Este doctor va a la cabeza en términos de la investigación sobre la enfermedad de Pompe, así que, en un desesperado intento por salvar a sus hijos, John vuela a Nebraska para hablar con él. Resulta que Stonehill es un viejo excéntrico con la gracia social de una tijereta. Y aunque pueda que él sea brillante, su trabajo está lejos de la fase en que pueda ayudar a alguien.

"Pase tiempo con sus hijos", le dice Stonehill a John. "Disfrútelos mientras todavía están aquí".

John no toma lo de esperar como una respuesta. Y cuando comprende que Stonehill necesita más dinero para hacer avanzar su investigación a toda marcha, él y Aileen se las arreglan para levantar $91.000 en ayuda. Es aquí donde Stonehill propone que él y John impulsen su propia compañía de bio-investigación dedicada a encontrar un tratamiento efectivo para la enfermedad de Pompe.

¿El problema? El plan requiere que John deje su trabajo y pierda su seguro de salud, gran cosa, considerando los gastos médicos que generan sus hijos, John tendría que mudarse a Nebraska, gastando el poco tiempo que le puede quedar con sus hijos, inmerso en un intento por darles más de el.

No es una decisión fácil. Pero para John, es obvia. "Estoy persiguiendo el viento", admite John. "Pero no puedo solo sentarme y esperar a que mis hijos mueran".

Positive Elements

Extraordinary Measures está basada en la odisea relacionada con la atención médica de la enfermedad de Pompe de la familia Crowley. Por supuesto la película se toma libertades con la historia, pero también le hace justicia a los sacrificios que ellos hicieron por sus hijos.

"Pienso como un papá, hice lo que tenía que hacer", dice el John Crowley real en un clip en el sitio Web de la película.

En la pantalla, John pone todo en juego: su carrera, su seguridad financiera, sus amistades. Y trabaja incansablemente en nombre de sus hijos, sin un solo pensamiento para sí mismo.

Cada padre y madre que ve la lucha diaria de los Crowleys para criar y cuidar a sus muy enfermos hijos, sentirá en cierta medida su angustia, su estrés y su ansiedad. Pero los Crowleys raramente muestran ese estrés a sus hijos. Ellos les leen historias por la noche. Los llevan al boliche (Megan usa una rampa especial para lanzar la bola). Los llevan a la playa. Y también los ayudan a jugar juegos de carnaval en un entablado al lado de la playa. Ellos tratan de hacer lo más normal posible la vida de sus hijos, y si eso significa que Megan se lleve una reprimenda por aplazar la hora de dormir o ser regañada por tratar de atropellar a su hermano mayor (y saludable) con su silla de ruedas, bueno, que así sea. Megan y Patrick son amados, no malcriados.

El Dr. Stonehill trabaja muchas horas de forma muy severa para hacer que funcione su enzima para destruir la enfermedad de Pompe, pero el muestra buena disposición para hacerse a un lado cuando el proyecto de otro científico parece ser más prometedor. Él se rehúsa a cambiar su primer cheque hasta que siente que se lo ha ganado. Y a pesar de que el científico es tan mal humorado y susceptible como usualmente son ellos, él desarrolla un cierto cariño por John y su familia.

El hermano mayor de Megan y Patrick vende su preciado RipStik (una patineta de dos ruedas) y dona el dinero para ayudar a Megan y Patrick. Una amigo le da a John un sobre lleno de cheques, mencionando que "Esto de parte de mis familiares, amigos y un grupo de la iglesia".

Spiritual Content

No se nos da un claro sentido de dónde vienen los Crowleys, espiritualmente hablando. Pero cuando Megan casi muere de una especie de crisis respiratoria, John admite que estuvo orando.

"Oré que si este era su tiempo, se debería ir rápido", dice John. "Sin embargo llegó la mañana y ella se recuperó".

La palabra milagro se usa de manera despreocupada en ciertos momentos, y el tráiler de la película lleva la frase: "No esperes un milagro, haz uno."

Sexual Content

John y Aileen se enfrascan en un interludio (vemos a Aileen aflojándole la corbata a John). La mañana siguiente una enfermera entra a la casa de los Crowley y descubre a la pareja parcialmente vestida en el sofá. Aileen, vistiendo un negligé, le presenta a Jonh a la enfermera como su esposo y John, de forma apresurada trata de subirse los pantalones. "Feliz de saber que así es", dice la enfermera.

Violent Content

Un guarda de seguridad apunta su arma hacia un intruso. Frustrado, Stonehill tira carpetas y montículos de papel. John se lastima la mano en la cornisa de una ventana (se lava la sangrante herida en un lavamanos).

Crude or Profane Language

Cerca de una docena de palabras "m‑‑‑da". Se usan de forma esporádica una colección de otras malas palabras incluyendo "inf‑‑‑‑o", "d‑‑‑nios", "ca‑‑ón" y "p‑‑ra". El nombre de Dios es usado de forma inapropiada ocho o diez veces, se empareja con "d‑‑‑nios" una vez. Se abusa del nombre de Jesús una media docena de veces.

Drug and Alcohol Content

El film obviamente gira en torno al uso de medicamentos, pero en este caso, en un sentido positivo. Los niños a los que se les administra nuevos tratamientos se ponen hiperactivos mientras sus cuerpos procesan la enzima, como cuando los niños comen grandes cantidades de azúcar.

Vemos a Stonehill con un cigarrillo encendido en la mano y una cerveza abierta en una mesa cercana. Él y John se encuentran para hablar en un bar. Se ven unas copas de vino en una cena.

Other Negative Elements

En un momento de desesperación, John entra sin ser visto en un laboratorio de biotecnología, pasa por el lector la tarjeta de seguridad de Stonehill y trata de robarse un frasco de medicamento. De nuevo en desesperación, Stonehill y John montan un "estudio sobre hermanos" en un hospital cercano sin la aprobación o conocimiento inmediato de la firma biotecnológica para la cual trabajan ambos (el estudio, que les permitirá a los hijos de John obtener tratamiento, va en contra de las políticas de ética de la compañía).

Conclusion

Es duro ponerse negativo acerca de un film como Extraordinary Measures, lleno de lindos niños enfermos, padres amorosos, científicos sabios y todo lo demás. Al dejar la sala de cine después de una exhibición para la prensa, uno de los críticos se me acercó y dijo: "Desaprobar este film sería como pegarle a unos cachorros".

Así que déjenme sacar mis reproches del camino y entonces seguir adelante rápidamente.

Extraordinary Measures no tiene un extraordinario nivel de contenido negativo adscrito, pero me sorprendió el número de palabras "m‑‑‑da" que escuché. Es más tosco de lo que esperé, y más tosco de lo que necesita ser. Y pese a algunas de las buenas actuaciones de Harrison Ford, Brendan Fraser y la subutilizada Keri Russell, sentí que al film le faltaba sentimentalismo. Su historia es interesante y cautivadora, pero no muy conmovedora ni fascinante.

Aún así, mientras que la mayoría de los padres y madres no tienen que pasar por el tipo de experiencia que los Crowleys fueron llamados a enfrentar, es bueno para todos nosotros que se nos recuerde lo que puede pasar —para bien— cuando alguien tiene que enfrentar algo tan devastador.

Es a veces más fácil tener en mente el sentido de sacrificio cuando sus hijos están luchando contra una enfermedad mortal que cuando están obteniendo bajas calificaciones en sus exámenes de algebra o llegando tarde o perforándose la nariz sin autorización. Extraordinary Measures es un buen recordatorio de que, aún en medio de un problema familiar más mundano, nuestros hijos son extraordinarios, bendecidos desde lo alto. Les dimos sus vidas, y les debemos dar las nuestras.

Hay una escena en el film—reflejando, aparentemente, la vida real— en la que Megan se queda mirando a su padre a los ojos desde su cama de hospital. Ella acaba de sufrir un trance de salud masivo —al que casi no sobrevive— pero sus ojos no tienen ningún destello de autocompasión o sufrimiento, o incluso sumisión. Sus ojos destellan fuego. Muestran su deseo de vivir. Esos ojos incitaron al John Crowley ficticio a ir a Nebraska, y al John Crowley real a un intenso viaje por la medicina.

"Creo que decían que ella no quería darse por vencida" dice el John Crowley real, recordando aquel momento. "Que ella quería luchar. Y creo que desde ese momento ambos supimos que ella quería dar pelea, así que nosotros también lo haríamos".

Cada padre y cada madre entiende el sentimiento de mirar a los ojos de sus hijos y saber, en lo más profundo de su ser, que haría cualquier cosa para mantenerlos a salvo y saludables, y si es posible también felices. Cualquier cosa.

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