Daybreakers
Ahora difícilmente te cruzas con un feo vampiro, o uno pobre, o inclusive alguno que le haría bien perder un par de libras. Eso gracias a los gustos de Anne Rice y Stephanie Meyer, las respectivas autoras de The Vampire Chronicles y de la saga Twilight. Claro, algunos podrían estar confundidos acerca de su naturaleza, pero de una manera lánguida como de anuncio de Gap.
Ahora es el año 2019, y parece que el ser un vampiro se ha vuelto tan genial que casi todo el mundo lo es. Comenzó como una misteriosa enfermedad, pero la mayoría de las personas han llegado a considerar el vampirismo como una mejora de sí mismos en comparación a cuando eran mortales. Después de todo, ahora nosotros somos seres eternos, y lucimos unos dientes incisivos bastante atractivos. Vamos a trabajar tanto como siempre lo hemos hecho (aunque con seguridad los salones de bronceado se han extinguido), tomando una copa, llena de sangre, de Margarita (probablemente de forma literal) antes de tomar el tren de noche a la oficina.
¿El lado negativo? Como casi todos los seres humanos se convirtieron en vampiros, hay unos pocos y preciados mortales de los cual alimentarse. La mayoría han sido encerrados y se les está extrayendo su sangre en bodegas, —pero no duraran para siempre, y la provisión se esta acabando. Hay unos cuantos humanos libres, pero están escondidos. Las vacas de hoy día podrían aprender una o dos cosas de ellos, algo para ser reflexionado.
No sabemos si los vampiros se morirían de hambre si se les quitara la sangre, pero de seguro se ponen irritables. Si se quedan sin su bebida arterial de energía por mucho tiempo, los civilizados chupasangre se convierten en verdaderos monstruos, completados con garras y alas, horribles semblantes y un gusto por chillar "¡SCREEE!" y "¡ACCCHHHHH!!!"
Una ves que eso pasa, no hay mucho más que hacer que tirarlos a la luz del sol y luego limpiar sus cenizas.
Si, es duro ser positivo en este ambiente, pero los tipos de Bromley Marks, una gigante corporación de coagulación, lo intentan. Un grupo de científicos, dirigidos por el apuesto Edward Dalton, están trabajando en un sustituto de sangre para mantener la sociedad viva. Los resultados iniciales no han sido nada prometedores, Edward, francamente, tiene un poco de conflicto en relación a todo este asunto. Se siente mal por ordeñar a los humanos para sus experimentos. El piensa que merecen algo mejor.
Entonces cuando se topa con algunos de ellos—literalmente, con su lujoso carro negro— los deja irse. Los humanos lo ven como un aliado prometedor, propiciando otra reunión más tarde y se lo presentan a un tal Lionel "Elvis" Cormac, un humano que una vez fue un vampiro; tal como Edward.
¿Un ex-vampiro? ¿Quiere decir eso que hay una cura para el vampirismo? Mas importante aún, ¿querría el mundo una?.
Positive Elements
Cuando no se vuelven locos debido a la sed de sangre, los vampiros parecen ser suficientemente buenos, al menos como cualquiera de nosotros. Tienen trabajos, pasan tiempo con sus familias, y probablemente hasta van a la iglesia (aunque naturalmente los servicios del domingo por la mañana quedan descartados). Son un poco descuidados—consumiendo literalmente la sangre que les da la vida a un sorprendente paso y sin pensar mucha de donde viene, pero no son completamente, eh, desalmados.
Edward tiene una conciencia particularmente bien desarrollada y siente una gran compasión por los restos de la humanidad. Tal vez, esto es en parte porque el no quiso convertirse en vampiro: Su hermano, nos damos cuenta, lo "convirtió", y desde ese entonces ha dedicado su vida ayudando a sus amigos a calmar su necesidad por la cosa roja. Él se abstiene, lo más que puede, de tomar sangre humana, incluso botando una botella de corpúsculos de una fina cosecha en el drenaje cuando su hermano soldado, Frankie se la da como regalo.
Frankie pasa la mayoría de sus noches cazando humanos. Pero el también tiene conflictos. El no convirtió a su hermano porque tenía sed, sino para salvar la vida de Edward. El pensó que los otros vampiros matarían a Edward si no lo convertía.
[Adelanto del argumento] Cerca del final de la película, Frankie salva la vida de Edward de nuevo, sacrificando la suya en el proceso.
Spiritual Content
Los vampiros en Daybreakers no son demoniacos, pero tampoco son idealizados. Ellos son criaturas parecidas a los humanos que se vuelven terroríficamente bestiales cuando son privados de sangre. Si esta película fuera más agradable a los sentidos (leer: menos sangrienta y brutalmente violenta), uno podría sugerir que sus creadores proponen que la vida vampiresa, esencialmente no tiene alma.
Charles Bromley, el jefe de Edward, aparentemente fue, en algún momento, un hombre espiritual. El dice que poco antes de que la enfermedad vampírica llegara, los doctores le dijeron que tenía cáncer. "Oré por un milagro, pero fui realista," recuerda Charles. Entonces, cuando se contagio del vampirismo, su cáncer desapareció, una respuesta, cree él, a la oración. "Somos bienaventurados, Edward," dice él. "Bienaventurados".
El Elvis futuro recita una canción del Elvis pasado que incluye la frase "Señor Todopoderoso". El repite esa particular exclamación cuando algo memorable sucede.
Sexual Content
El centro de extracción de sangre de Bromley Marks contiene filas y columnas de lo que aparentan ser humanos inconscientes en una enorme bodega esterilizada. Todos están desnudos, y acomodados alrededor de pilares viendo hacia afuera. Se exponen los senos. Los genitales de una forma u otra están cubiertos o…desprendidos.
Se ve a una mujer es vistiendo una blusa pegada al cuerpo sin sostén. Por un momento, Edward sale sin camisa. Alguien hace una referencia de una prostituta y a enfermedades venéreas.
Violent Content
Daybreakers esencialmente comienza con una niña vampiro—una niña como de 11 o 12 años— que de forma suicida se expone al sol quemándose hasta morir. Las llamas la cubren, y vemos sus dedos caer. Esencialmente termina con un frenético festín de vampiros en el que la sangre es, a toneles, derramada, rociada, engullida y vomitada.
La sutileza no es el punto fuerte de la película. Aproximadamente 60 de los 90 minutos contienen alguna forma de muerte, tortura o mutilación. Los humanos son básicamente comidos vivos por los vampiros. A uno de los desafortunados le arrancan las extremidades y la cabeza. La sangre sale del cadáver como de una fuente. Otros son acribillados. Y más son mordidos (y parcialmente comidos). Vemos muchos y muchos cadáveres desmembrados y una o dos cabezas cercenadas. Una mujer se corta la mano para alimentar a un vampiro hambriento y luego se encuentra amarrada a una silla, en la donde las venas de su muñeca se tienen abiertas.
Varios vampiros son arrastrados hacia la luz del sol para ser incinerados. Uno de ellos mastica su propia muñeca para lamer su propia sangre. Otro se lanza a los rayos del sol en un esfuerzo por encontrar la "cura" a su vampirismo, poniendo en riesgo su vida y soportando mucho dolor (vemos llamas a través de su pecho.) Los humanos son golpeados por enormes dardos tranquilizantes. Algunos vampiros son clavados con flechas de ballesta. Si los humanos apuntan sus ballestas particularmente bien y alcanzan el no latiente corazón de los vampiros, las bestias literalmente explotan. También explotan, aparentemente, si barras de metal atraviesan las ventanas de sus Hummers.
A un sujeto de prueba, al que se le da un substituto de sangre, vomita en proyectil y le salen horribles ampollas antes de que explote, bañando a todos y todo al rededor con sangre y coágulos. Un monstruo vampiro, colgando del techo como un murciélago, es cortado varias veces con un cuchillo (enviando galones de borboteante sangre al suelo) antes de ser gráficamente decapitado. La policía usa dispositivos como los que se usan para aguijonear al ganado con el fin de subyugar las riñas de los participantes.
Crude or Profane Language
Cerca de 15 palabras "c—er". El nombre de Dios es usado inapropiadamente una media docena de veces, algunas de ellas emparejado con la palabra "d‑‑‑nios". Otros juramentos incluyen las palabras "p—ra" y "b‑‑‑ardo"
Drug and Alcohol Content
Edward fuma. Y realmente, estando muerto, ¿porqué no lo haría?
La sangre humana es a veces bebida como si fuese vino fino. Charlie le dice a una de sus victimas, mientras hace chasquear su sangre en un vaso de vino, que esta tiene una deliciosa pizca de "miedo".
Conclusion
Daybreakers voltea de cabeza la figura retórica del vampiro, aludiendo a un mundo en el que la vampírica plebe vive con temor de los humanos mortales, bendecidos como somos con nuestra preferencia por el café en lugar de la sangre y nuestra habilidad de obtener un bronceado. A través del Proxy de la sangre, reflexiona sobre algunos de los problemas que enfrentamos hoy: océanos explotados por el exceso de pesca, agotamiento de las reservas de petróleo, consumismo sin control, etc. Además da, pienso yo, un giro realmente creativo al final, que ofrece esperanza —aún la promesa de victoria— para los sobrevivientes cinematográficos.
Sin embargo, nada de esto salva a este rabioso festín de salpicaduras calificado de R, de que se sienta, al mismo tiempo, espantoso y tonto. Raramente he gastado tiempo viendo una película que haga que se me revuelva el estomago, se me estruje el alma y me den vuelta los ojos, en medidas tan equitativas.