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Críticas de Cine

 
MPAA Rating
pg13
Género
Drama, Comedia, Romance, Musical
Elenco
Jean Dujardin como George Valentin; Bérénice Bejo como Peppy Miller; John Goodman como Al Zimmer; James Cromwell como Clifton; Penelope Ann Miller como Doris
Director
Michel Hazanavicius
Distribuidora
The Weinstein Company
Críitico
Paul Asay (Traducido por María C. Chacón León)

The Artist

El Artista

¿Quién dice que el silencio es oro? George Valentin.

Bueno, lo haría si usted pudiera oírle. George, un actor de finales de la época del cine mudo, es el Midas del silencio, un maestro del medio quien habla a través de todo encogimiento de hombros y sonrisa, cada gesto y arrastre de pies. Sus fans se desmayan ante sus hazañas atléticas, ante la presencia de su bigote fino, y se ríen de las travesuras de su perro siempre presente.

Es 1927, y George debe sentirse invencible, intocable — un rey mudo en una tierra donde el silencio es oro indudablemente.

La noche de debut de la última película de George, Aventura en Rusia, parece bastante típico: George bromeando para las cámaras, los fans exigiendo su atención. De repente, una joven deja caer su cartera al otro lado del cordón policíaco. Ella se agacha a recogerla — y se encuentra cara a cara con el tipo más guapo de Hollywood. Posan para el destello de la luz de los flashes, y George suelta una risa generosa. Ella se pavonea para la cámara… y planta un besito en su mejilla. El beso termina como imagen de primera página en la revista Variety junto con el titular,"¿Quién es esa chica?"

Esa chica es Peppy Miller, una mujer con sueños de convertirse en una estrella. Ella gana un pequeño papel en la próxima película de George (con un poco de ayuda del actor) y lentamente comienza hacerse famosa. Para 1929, ella es casi estrella, dispuesta dar que decir.

Literalmente .

El Cine mudo, usted sabe, está en su camino de salida junto con la década que le dio definición, botado por los estudios en favor de las "películas sonoras". Es una nueva era en el cine, que requiere nuevas técnicas, nuevos talentos. "El público quiere carne fresca," dice el jefe de estudio Al Zimmer, "y el público nunca se equivoca". Nuevas personalidades vivaces como Peppy están de moda. ¿Actores silenciosos que divierten al público con sus movimientos y gestos como George? Son noticias de ayer.

"¡Si ese es el futuro, se lo regalo!" George grita después de ver y escuchar- una prueba de pantalla con sonido -

O gritaría, si pudiéramos oírle. Pero vemos las palabras escritas en la pantalla hablando por George y él sale del el estudio, lleno de &@[#&% y de furia.

Positive Elements

Cuando la época silenciosa de Hollywood se derrumba, George se derrumba con ella. Intenta producir su propia película muda, creyendo que el público aún pagará por verlo. Pero la película es un fracaso del mismo modo que el mercado de valores, dejando a George prácticamente indigente. Su esposa, Doris, lanza a su chico dorado fuera de la casa…. a un mundo que amenaza con aplastarlo.

Y sin embargo, George no queda sin amigos.

Su perro puede ser verdaderamente su mejor amigo, permaneciendo con él a través del peor de los tiempos y a veces incluso rescatándolo, al estilo Lassie. El perro personifica la lealtad desinteresada. Pero es casi aventajado en lealtad por Clifton, el chofer increíblemente leal de George. Cuando todo el mundo sigue con su vida y se aleja de George, Clifton permanece. Parece que aún vive con George en su modesta casa en Los Ángeles, preparando la cena y conduciendo la fabulosa limusina como si nada hubiera pasado. Cuando George le pregunta hace cuánto tiempo hace que no le paga — Clifton dice tranquilamente mientras pica verduras — "Un año."

George, sabiendo que esta situación no puede ser buena para su amigo y empleado confiable, despide a Clifton. "Déjate el auto", dice George. "y búscate otro empleo".

"No quiero otro trabajo," Clifton dice mientras George cierra la puerta en su cara. Clifton espera fuera de la casa durante horas, con la esperanza de que George ceda. Finalmente, sin embargo, él termina trabajando para Peppy, la tercera amiga leal de George. Aunque los dos tuvieron un desacuerdo al aumentar el estrellato de Peppy, ella está preocupada por el bienestar de su viejo amigo. Después de que ella ve su fracasada película muda, ella llega a felicitarlo (aunque la conversación no sale bien). Y cuando George se ve obligado a vender sus pertenencias, Peppy es quien compra la mayoría de ellas, almacenándolas en su casa. Una lesión que George sufre la mueve a traerlo para que se recupere en su mansión. Cada vez que George tiene necesidad, de hecho, Peppy está cerca para ayudarle, incluso amenazando con renunciar si Al Zimmer no contrata a George para la película de Peppy.

"Si sólo me permitieras ayudarte, George Valentin," Suspira ella lamentablemente. El orgullo de George no le deja recibir la ayuda de Peppy. Pero no disminuye el hecho de que ella nunca lo retira: Está siempre al alcance de él, extendido y lleno de esperanza.

Spiritual Content

Uno de los filmes de Peppy — del que vemos la marquesina en el fondo, se llama Ángel de la Guarda.

Sexual Content

Peppy camina en un traje de solapas con un escote algo revelador: "tonteando" con uno de los abrigos de George en su camerino. (Ella introduce una de sus manos en la manga del abrigo y se imagina que es la mano de George, moviéndola y acariciando su muslo y cadera).

Peppy se refiere a algunos admiradores masculinos como "juguetes." George baila con otro hombre en una película para lograr risas.

Violent Content

George fue un héroe de acción, y muchas de sus películas muestran puñetazos, disparos o apuñalamientos de personajes malos. En una, vemos un científico loco enviar electricidad a través de su cerebro (tipo Frankenstein). En el otro, George es consumido por arenas movedizas. Durante una alucinación de borracho, George imagina que una pequeña copia de sí mismo, junto con un grupo de nativos africanos — le disparan balas y lanzas a él.

El perro de George ha sido entrenado para jugar a hacerse el muerto cuando George le señala una pistola imaginaria y dice "pum". El perro repite el truco varias veces, incluyendo una vez cuando se dispara un arma real. Peppy maneja imprudentemente (poniendo a otros en peligro) antes de estrellarse contra un árbol. George, frustrado y probablemente borracho, se desquita enojado contra un proyector de cine y un poco de sus viejas películas. Casi queda atrapado en un incendio. Doris airadamente le tira un papel a George y a su perro.

Contemplando el suicidio, un hombre pone una pistola en su boca.

Crude or Profane Language

Una actriz le enseña a George el dedo medio. "Mal‑‑n" aparece en un antetítulo en la pantalla. (Los lectores de labios diligentes podrían observar algunas obscenidades más).

Drug and Alcohol Content

Fumar no era tan serio en la década de 1920 y 1930, y vemos mucho de ello en El Artista. George fuma cigarrillos regularmente y Al es mostrado a menudo lanzando una bocanada de humo de su cigarro.

George bebe bastante, también, y cuando las cosas van mal para él, busca consuelo en el alcohol. Bebe una variedad de estas bebidas, y vemos su basurero lleno de botellas vacías. Cuando se le agota el licor, empeña su esmoquin para comprar más. Es probable que el alcohol es lo que lo hace botar el proyector de cine y destruir la mayoría de sus viejas películas. (Tenga en cuenta que durante este tiempo de ley seca, comprar alcohol era ilegal).

Other Negative Elements

El orgullo viene antes de una caída, se nos dice. En caso de George, va tras la caída, también. Aunque a menudo advertido sobre este error casi fatal en su carácter, él se imagina fácilmente desaires donde no los hay o simplemente se revuelca en su propia autocompasión.

Esto puede explicar, al menos parcialmente, por qué George no es un alma sensible cuando se trata de los demás. Aunque él ayuda a Peppy a salir adelante (quizás porque esta románticamente atraído a ella), no trata de demostrar afecto a su esposa — ni ella intenta acercarse a él. En un montaje rápido, los vemos separarse aun más, finalmente llegando al punto donde Doris dibuja y anteojos y cuernos en las fotografías de George en revistas.

"Háblame!" Finalmente ella le grita a él, más tarde siguiendo con, "Soy infeliz, George."

"Así estamos millones de personas", él le dice. Poco después, ellos se separan.

Conclusion

A medida que la industria cinematográfica comienza a hacer la emocionante y aterradora transición al cine sonoro, George tiene un sueño: él es un hombre rodeado por ruido. Puede escuchar su vaso de whisky tintinear al ponerlo en un mostrador. Puede escuchar la brisa en los árboles. Él puede oír pasos, risas y conversaciones indescifrables.

Pero él no puede hacer un solo sonido. Intenta hablar. Gritar. Pero no sale nada. Él es mudo. Impotente. Silencioso.

El Artista es la historia silenciosa de un hombre tratando de dar sentido a un mundo nuevo, ruidoso‑‑ tal vez no demasiado lejos de donde algunos de nosotros estamos hoy en día, en un mundo lleno de nuevas vías de comunicación. Estamos en transición (y supongo que siempre lo estamos), y no importa cuánto anhelemos los días de, digamos, las cartas escritas a mano, sabemos que se han ido. Y si somos particularmente hábiles con esas misivas, sentimos esa pérdida mucho más profundamente que la mayoría.

George, como artista, hablaba a través de la imagen y movimiento. Cada emoción jugaba en su rostro como la electricidad, corriendo a través de manos y brazos como relámpago. ¿Por qué decir un chiste cuando podría mostrar uno en su lugar? ¿Por qué decirle al mundo que es feliz cuando él podría simplemente sonreír?

Las películas habladas parecen robarle a George incluso este regalo. Al crecer la popularidad de Peppy y volverse cada vez más animada, George parece sumirse en sí mismo — arrastrándose por las calles con mínimo músculo, escondiéndose detrás de un rostro congelado en una máscara de resignación. Ya no es la estrella descomunal, sino un hombre callado, casi inmóvil. En reacción al cambio alrededor de él, parece ahogar los rasgos que le hicieron quién era.

Excepto por un dedo medio que es mostrado, una blasfemia leve y algunas interjecciones mostradas con la boca, el contenido en pantalla de El Artista viene directamente de la edad de oro de Hollywood, de los días de Cary Grant y Bette Davis, de Humphrey Bogart y Katharine Hepburn. Sí, esa era la época del cine sonoro, no del cine mudo, pero para mí, esta expresión de la época no se siente tanto como una película de la década de 1920 como lo hace una de los años ' 30 y ' 40, ‑‑hermosamente filmada en blanco y negro, donde cada escena y cada toma tienen una historia que contar.

Pero al final, toda la vanidad lista de El Artista— su homenaje, su reverencia, su adhesión a la profesión — sirve fielmente a la historia de George Valentin. Vemos, absortos en la pantalla, como George reacciona tanto como a veces lo hacemos todos cuando nos enfrentamos con algo diferente e incómodo: retrocedemos. Nos rebelamos. Y si las cosas se mueven sin nosotros, nos revolcamos. Nos sentimos como si hemos perdido nuestra voz.

Sin embargo, antes de que se termine la película de nuestras vidas, debemos aprender a expulsar nuestra desesperación por las circunstancias, dejar pasar nuestro resentimiento y hacer las paces con la realidad que nos ha sido entregada. Al igual que George debemos aprender. Si no podemos hablar como algunos o cantar como otros, todavía debemos comunicarnos — encontrar formas nuevas y creativas para hacernos oír.

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