A Good Day to Die Hard
La Jungla: Un Buen Día Para Morir
Olvide los terribles dos años de edad. Ser el padre de alguien en sus terribles años veinte debe ser difícil. Es decir, si tu hijo no está bebiendo demasiado, no se está drogando o no anda con malas compañías, está en alguna discoteca de Moscú en una prisión rusa o baleando a algún tipo en el pecho.
Cuando John McClane, el ex-policía de Nueva York recibe la noticia sobre las rebeldías de su hijo, él se figura que mejor hace algo. No está seguro de cómo funciona este tipo de cosas, pero tal vez pueda volar allá y arreglarlas. Usted sabe, hablar de policía a policía con las autoridades a cargo.
Casi al tiempo que John llega al Palacio de justicia donde su hijo va a ser juzgado, sin embargo, las cosas comienzan volverse locas. Un trío de coches bomba rompe la mitad del Palacio de justicia. Pistoleros cargan la escena. Y en el centro de todo está el hijo de John, Jack, tratando de escapar de la ruina humeante del edificio con un criminal ruso detrás. Luego un vehículo blindado lleno de matones armados con pistola se unen a la acción.
Los coches son molidos. Inocentes son enviados volando. Más explosiones rasgan el silencio de la ciudad.
Es hora de que el viejo John haga su equipaje de mano a un lado, se suba sus mangas y entre en acción al estilo de héroe.
Si alguien se va lograr que Jack entre en razón, va a ser él. Él es el padre del idiota después de todo, y ninguna manada de rusos malos va a meterse en el camino. ¿Quieren ven carros chocando y saltar un puente a alta velocidad? Bueno, él puede darles mucho de eso. ¿Quieren balas y explosiones y destrucción en masa? Una vez más con mucho gusto se los da. En cuanto a este tipo entrecano concierne esto será un paseo por el parque.
Bueno, él es John McClane. Él sabe cómo funciona este tipo de cosa.
Positive Elements
Una característica buena de la película es su demostración de que un padre y un hijo pueden encontrar un terreno común y comenzar de nuevo su relación—incluso si han tenido una relación seriamente tensa en el pasado. Queda claro que John y Jack se han enemistado. Pero sus heridas comienzan a sanar. Y en un punto John expresa su pesar por trabajar tanto en los años de juventud de Jack y no pasar suficiente tiempo con él. Él le dice al joven, "Te amo, muchacho. Velaré por ti." Jack mira a su padre y responde con un significativo, "yo también." También es evidente que John ha reparado ya mucho de su relación con su hija en casa.
Por cierto, resulta que Jack no es realmente el desajustado rebelde que John pensó que era. De hecho, Jack esta, en cierto modo, siguiendo los pasos heroicos de su padre.
Sexual Content
En discotecas y otros lugares, podemos ver un número de mujeres en trajes seductores, desde muy cortos shorts y una blusa de vientre descubierto, a un vestido negro provocativo. Una mujer se quita su atuendo de manejar motocicleta, revelando sujetador y calzones.
Violent Content
Tras una introducción muy breve de la historia, esta película rápidamente alcanza su clímax, presiona el acelerador y nunca realmente se detiene hasta que casi la totalidad de sus lugares se llenen de balas y metrallas o sean envueltos en algún tipo de catástrofe llameante.
Ejemplos: Aparentemente cientos de coches paralizados por el tráfico y sus ocupantes, son aplastados, volteados y catapultados hacia el cielo durante una escena de persecución frenética con un enorme camión blindado. Decenas de personas en la sala de audiencias de la corte se ven envueltas en la detonación inicial, y los pocos sobrevivientes asombrosos caen por disparos. Una granada estalla una tubería de gas y llena un cuarto con una pared de fuego.
Un hombre es molido por el rotor de un helicóptero fuera de control. Las armas de cartuchos de calibre .50 de la nave despedazan un par de edificios hasta quedar en fragmentos mientras John y Jack lo pasan corriendo. Y el helicóptero detona eventualmente en un microcosmos apocalíptico de cámara lenta que nuestros héroes apenas logran escapar. Después de un accidente automovilístico, un sobreviviente herido escupe un gran chorro de sangre. Cuando se activa el sistema de seguridad de un refugio, las explosiones envían a por lo menos 10 hombres a su muerte cayendo varios pisos más abajo.
John y Jack son golpeados con puños y rifles. Luego cambian los papeles y más bien golpean tanto como reciben. Vemos hombres siendo baleados a quemarropa en la frente, la sien y el pecho, sangre brotando de las heridas. A Jack le sacan dolorosamente un trozo de varilla de hierro del costado.
Crude or Profane Language
Sabemos que "¡yippee-ki-yay Hijo de Pu‑‑!" tiene que aparecer en cada película Duro de Matar. Y cuando la calificación es Restringida por supuesto que no va a ser ocultado en forma alguna. De hecho, esa frase vulgar cuenta como una de las casi 20 lanzadas aquí. Hay la misma cantidad de palabras mierd-, para el registro. Y escuchamos varios usos de "diab‑‑‑", "b‑‑tardo" y "cu‑‑." El nombre de Dios se combina con "mald‑‑‑‑n" en cuatro ocasiones, y el nombre de Jesús se utiliza mal otra media docena de veces. Jack le enseña su dedo medio a un perseguidor.
Drug and Alcohol Content
Gente en clubes agarran y engullen tragos de alcohol. Hay una brusca referencia a las drogas.
Other Negative Elements
Conclusion
Bien, cualquier película de acción inevitablemente tiene que sucumbir a sus heridas en algún momento. Y como lo sugiere el título de esta, este día es tan bueno como cualquier otro para que eso suceda a La Jungla: Un Buen Día Para Morir.
La serie jovial siempre ha tenido más que su cuota de problemas en su contenido. Pero a pesar de sus arrebatos obscenos y caos de balazos, fue lanzada (en 1988) con el ardor promedio de la cinta del tipo que desafía al destino y salva a quien ama. Para el momento que la serie llega a esta quinta película, sin embargo, aquel entusiasmo original— junto con cualquier vestigio de ingenio o argumento creíble — habrá muerto desde hace mucho tiempo. Todo lo que queda, se podría decir, es una camada de cristal quebrado que los espectadores deben recoger por el miserable privilegio de ver a Bruce Willis revivir sus días de gloria.
Su personaje más famoso, John McClane, se ha transformado a través de los años de un hombre duro-pero-maltratado a algo más cercano a un increíble-pero persistente Hombre de Hierro. Es un tipo de abuelo que puede esquivar balas, manejar mejor que los militares rusos y caerse estrellándose a través de varias pisos de madera, yeso y vidrio… para levantarse con sólo una ceja ensangrentada y un chiste rancio sobre cuán pésimas están sus vacaciones.
Como muchas otras películas de acción mejores antes que esta, todo ese caricaturesco sonar de golpes y estallidos se supone que deba llenar a su audiencia de emoción. Pero en este caso, a la mitad de la primera secuencia de persecución de tráfico, uno empieza a darse cuenta de que es lo mismo de siempre. La lógica se siente cansada y débil. Y peor aún, todas esas muertes sangrientas cinematográficas son real y moralmente turbias.
Al final de la película Jack le pregunta a su padre, "¿Andas siempre buscando problemas, o sólo parecen encontrarte?" John responde: "Sabes, después de todos estos años todavía me hago esa misma pregunta." La gente que es todavía atraída por esta tipo de cinta realmente debe comenzar a preguntarse lo mismo.